ACTIVISTA LGBTIQ+ Y REFUGIADXS – RACIALIZANDO EL ACTIVISMO Y DESCOLONIZANDO SOLIDARIDADES EN ESPAÑA


Entre las varias barreras a las que se enfrentan refugiadxs[1] LGBTIQ+* en Europa, se encuentra la lucha por su autodeterminación. En España, distintas pólizas sociales y laborales en conjunto con la ley de extranjería restringen el movimiento y los derechos de refugiadxs. Para compensar por brechas en las que el Estado se niega a (o falla en) la prestación de servicios sociales y ayuda, una nueva combinación de redes de solidaridad humanitaria ha aumentado para (in)directamente apoyar a personas refugiadas. Entre las medidas de austeridad y la prominencia de grupos fascistas en España, están las "redes humanitarias informales "[2] que se han desarrollado exponencialmente como vías de apoyo y refugio, tanto para ciudadanos vulnerables como para lxs refugiadxs. Sin embargo, la intención de solidaridad por sí sola no es suficiente para enfrentarse a los legados de la racialización, el racismo institucionalizado y la homofobia en España. Mientras estas redes informales pueden potencialmente crear contra narrativas para enfrentarse a narrativas despolitizadas y heteronormativas de refugiadxs, mis investigaciones muestran que también pueden promover narrativas que descontextualizan, (re)producen y mantienen relaciones de poder que impiden a que refugiadxs LGBTIQ+ actúen activamente como sujetos políticos dentro de iniciativas solidarias.


A lo largo de mi trabajo de campo de doctorado en la provincia española de Cataluña, los activistas europeos demostraron inadvertidamente cómo los actos solidarios más bien intencionados permiten a formas de violencia que dañan, excluyen y silencian a lxs refugiados LGBTIQ+ como activistas.


Para empezar, muchos activistas tienen dificultades en reconociendo que la racializacion también existe entre sus círculos activistas. Los activistas europeos comúnmente utilizan a las «melodramas migratorios» (Puga 2012), o espectáculos de hiper-sufrimiento y exhibiciones de virtud, para establecer una "humanidad compartida" entre refugiadxs y ciudadanxs. Estas narrativas se compartían en chats de mesas redondas, como subtítulos para fotografías y hasta incluso formaban parte de compromisos entre instituciones y donantes. A menudo, las narraciones seguían una estructura similar: el viaje casi fatal de un/a refugiadx a Europa o historia de violencia brutal en sus países de origen, seguido por un sufrimiento extremo desde la llegada a Europa que se redime a través de su compromiso a trabajar duro – todo para motivar a la simpatía y solidaridad de ciudadanxs.


En esencia, las narrativas de "melodramas migratorios" tienen que ver con complejas injusticias violentas y merecen atención. Sin embargo, la descontextualización de la violencia – e.g, la desviación de las condiciones que perpetúan las vulnerabilidades no sólo para "refugiadxs afectadxs", sino también entre otras comunidades migrantes vulnerables en Europa, la elevación de imagines de migrantes "deseable" desexualizados que sufre suficientemente como para recibir simpatía mientras que otros cuerpos pueden permanecer ignorados – es decir, es la destitución de factores racializados en las narrativas de refugiadxs LGBTIQ+ que mantiene las estructuras del racismo institucionalizado dentro del ámbito del activismo y la solidaridad.

Este lenguaje de benevolencia está en el corazón de la solidaridad ciudadanx-refugiadx[3] catalana, determinando la visibilidad de refugiadxs LGBTIQ+ en el activismo y la medida en que refugiadxs llegan a abogar de forma independientepor sí mismos.


Además de quitar de su agencia, estas narrativas también desvían de la violencia y los impactos del racismo sistémico dentro de Europa que se manifiesta a través de la racializacion. La racialización es el proceso a través del cual los cuerpos son instrumentalizados para (re)producir raza y categorías de inclusión/exclusión políticas (Weheliye 2014). A través de diferentes redes solidarias catalanas, la racialización implícitamente establece expectativas en torno a quién puede defender derechos, cuales cuerpos necesitan ser defendidos, y cuales cuerpos quedan justamente excluidos. A través de la lógica de los melodramas migratorios, activistas inadvertidamente refuerzan los legados coloniales que dictan que los cuerpo negros y marrones deben encajarse dentro de representaciones fijas de orientaciones sexuales, relaciones, identidades de género, formas corporales, color de piel, estilo de vida y niveles de dolor para luego merecer "aliados" europeos.


A continuación presento algunas de las respuestas que recibí cuando preguntaba por qué había tan pocos refugiadxs participando activamente en el activismo...


"Refugiados no tienen el tiempo para esto" "No está en su cultura para tomar decisiones como esta (a menos que les enseñemos/empoderamos/patrocinamos)"

O, posiblemente, la ironía más dolorosa que me contaron durante una conferencia de derechos humanos en Cataluña –

"Las personas quienes realmente nos preocupan están [fuera de Europa]. Aquí, los refugiados son atendidos por el gobierno u organizaciones como Cáritas o la Cruz Roja. Pueden conseguir todo lo que necesitan".


Parte del éxito detrás de los melodramas migratorias, y la normalización de las declaraciones anteriores, es la frecuente de-racialización de las narrativas de refugiadxs. Gurminder Bhambra (2017) conceptualiza la «blancura metodológica» como el blanqueamiento de complejas injusticias históricas, frecuentemente practicadas por sujetos ciudadanos en su intento a subvertir lo que consideran ‘políticas de identidades’ restrictivas. En vez de reconocer el importante papel de la raza en la estructuración de Europa (y dentro del paisaje del activismo), la "perspectiva universal" sigue como estrategia preferida entre muchos activismos. "Mejor no hablar de raza, que eso es demasiado radical. Mejor nos enfocamos en el género u orientaciones sexuales " (o viceversa). A través de la blancura metodológica, causas sociales fueron identificadas y etiquetadas – como combinaciones de LGBTIQ+’, 'feminismo' o 'derechos humanos' – basado en las identidades colectivas (blancas) de les activistas en la sala. Desafortunadamente se les pasaba la ironía de como creían que los mismos gobiernos y miembros de la sociedad que ignoraban los derechos que lxs activistas exigían y protestaban, eran los mismo que, de alguna manera, protegerían benevolentemente los derechos de las personas con las que el Estado tenía una historia de colonialismo y explotación.


En fin, la blancura metodológica y el racismo institucionalizado trabajan de mano en mano para limitar a activistas refugiadxs LGBTIQ+, convirtiéndolos en observadores pasivos en la lucha por sus propios derechos.


Para aclarar, no existe un espacio activista, causa, organización o colectivo de ciudadanos singular que se interpone solo en la solidaridad de refugiadx LGBTIQ+. Los ejemplos anteriores son amalgamas de demasiados encuentros homófobos racistas y observaciones de mi trabajo de campo.


Además de la racialización, las choques administrativos e intragrupo también perjudican la seguridad de espacios solidarios para refugiadxs LGBTIQ+. Por ejemplo, la burocracia también restringe la solidaridad de las organizaciones no gubernamentales (ONG). Muchas ONG suelen trabajar dentro de categorías e identidades fijas como parte de sus prácticas administrativas y, en cierta medida, se ven obligadas a excluir casos de identidades que no se ajustan a las políticas de su gestión. Los conflictos entre las interpretaciones de causas entre las organizaciones más formales y las identidades de refugiadxs también crearon fricciones. Mis entrevistas con refugiadxs LGBTIQ+ muestran como algunas instituciones humanitarias abogarían por ciertos derechos humanos, pero no necesariamente extenderían estos derechos a las personas LGBTIQ+. Además, entidades LGBTQ+ catalanas a veces priorizan un enfoque “homonacionalismo” (Puar 2013)[4] hacia el activismo, abogando por la protección de los derechos de ciudadanxsmientras convenientemente ignoraban las dinámicas racializada e históricas dentro de sus comunidades imaginadas. Similarmente, las redes de migrantes, las instituciones basadas en la fe y colectivos feministas que abordaban a temas pertinente al racismo institucionalizado priorizaban las expresiones de las injusticias heteronormativas para gestionar a sus políticas, en lugar de acomodar a las experiencias de las identidades LGBTIQ+ entre su agenda.


Aun así, activistas de refugiadxs LGBTIQ+ existen, organizan y dirigen discusiones en Cataluña.


Activistas refugiados LGBTIQ+ movilizan diferentes partes de sus identidades, dependiendo del contexto, para conectar y construir solidaridades. Las iniciativas de activistas semejantes activistas, como el grupo de apoyo de migrantes lesbianas de las activistas lesbianas refugiadas, Ama y Rosario[5], mayoritariamente asistían a otras lesbianas solicitantes de asilo, y albergaban meditaciones grupales y discusiones en torno a la vida cotidiana de miembros. En sus sesiones, las luchas no se discutían como ‘incidentes aislados’, sino que trabajaron hacia la validación emocional, conectando la violencia personal con sistemas más amplios de violencia estructural. Debates grupales, meditaciones, ‘performances’ teatrales y otras obras de arte ayudaban a visibilizar los efectos complejos entre el desplazamiento y la precariedad emocional.


En contraste con el activismo homonacionalista, el activismo de refugiadxs LGBTIQ+ no se limita a un tema, territorio, expresión, estrategia fija o identidad colectiva singular. Centrando la solidaridad entre las historias e identidades multifacéticas les activistas como Ama y Rosario trabajan para sensibilizar, cuidarse mutuamente y movilizar diferentes elementos de su identidad para construir colaboraciones con diferentes entidades feministas, humanitarias y LGBTIQ+ españolas.


Debido a que la visibilidad puede llevarlos a ser expulsados de programas humanitarios, la pérdida de la custodia de los niñes e incluso la deportación, elles llevan una forma de activismo que mezcla instrumentos "convencionales" del movimiento social – como, por ejemplo, protestas callejeras masivas, sentadas públicas, huelgas de hambre – con instrumentos menos visibles de en movimientos sociales, como la integración del arte, el cuidado y la concienciación de los conocimientos de miembros, como Ama y Rosario utilizaban en sus grupos. Estas estrategias íntimas de activismo se alinean con los esfuerzos por descolonizar la solidaridad, elaborando estrategias activistas a través de acciones creativas, reflexivas y transformadoras para construir la solidaridad (Gaztambide-Fernandez, 2012). Aunque sean menos en número y son restringidos por la política de sus legalidades, las iniciativas dirigidas por refugiadxs profundizan desde las filosofías feministas decoloniales (Espinosa-Miñoso 2014) que descentralizan a la blancura metodológica para elevar las narrativas "desde los márgenes" para permitir que los subalternos lleguen a contar sus propias historias. Al exponer las tensiones, también trabajan para exponer las posibilidades radicales de un activismo no eurocéntrico.


No hay una sola manera de “ser político”, ni de ser "activista". Nadie debe ser coaccionado a un ámbito político que no los valora activamente o da espacio a la integración de identidades fluidas no-europeas. Construir la solidaridad a partir de raíces emocionales no son automáticamente racista, y cada acto de solidaridad no tiene que venir con un discurso completo sobre los legados del colonialismo español. Sin embargo, la infantilización constante de los cuerpos negros y marrones como requisito para obtener solidaridad, y la glorificación de incidentes aislados en donde los melodramas migrantes tienen éxito (después de obtener enormes recursos inaccesibles para muchos otros) crea una falsa sensación de seguridad en la conciencia del público. Es imprescindible que extender una praxis descolonizada de solidaridad y descentralizar a narradores blancos para poder visibilizar otras experiencias LGBTIQ+ y empezar a desafiar nuestras propias posiciones dentro de las jerarquías racializadas de Europa. Desde el corazón de estas tensiones podremos avanzar hacia la creación de más espacios para identidades contrastantes y conflictivas, independientemente de orientaciones sexuales, identidades de género y expresiones.


Nathali Arias es una activista e investigadora doctoral Afro-dominicana en la universidad de Sussex (RU) escuela de Estudios Globales, donde también es tutora en el módulo de género y desarrollo. Elle recibió su MSc en ‘Migración, Cultura y pólizas de Salud Global’ de la Universidad Queen Mary de Londres en 2016, y su BA en Ciencias Políticas de la Universidad de Rutgers (EEUU). Para su tesis de doctorado, Nathali investiga las experiencias de mujeres migrantes con precariedad legal y el papel del trabajo de cuidado y el activismo dirigido por migrantes en Cataluña, España.


REFERENCIAS

Bhambra, Gurminder K. 2017. “LSE Brexit: Why Are the White Working Classes Still Being Held Responsible for Brexit and Trump?” 2017. http://blogs.lse.ac.uk/brexit/2017/11/10/why-are-the-white-working-classes-still-being-held-responsible-for-brexit-and-trump/.

Espinosa-Miñoso, Yuderkys. "Una crítica descolonial a la epistemología feminista crítica." El cotidiano 184 (2014): 7-12.

Gaztambide-Fernández, Rubén A. "Decolonization and the pedagogy of solidarity." Decolonization: Indigeneity, Education & Society 1, no. 1 (2012).

Puar, Jasbir (2013). Rethinking Homonationalism. International Journal of Middle East Studies, 45(2), 336-339. doi:10.1017/S002074381300007X

Puga, Ana Elena. "Migrant Melodrama and Elvira Arellano." Latino Studies 10, no. 3 (2012): 355-384.

Weheliye, A.G., (2014). Habeas viscus: Racializing assemblages, biopolitics, and black feminist theories of the human. Duke University Press.

Zaman, Tahir (2019). “What’s so Radical about Refugee Squats? An Exploration of Urban Community-Based Responses to Mass Displacement in Athens.” In Challenge the Political Across Borders: Migrants’ and Solidarity Struggles, 129–62. Center for Policy Studies Central European University.


[1] "Refugiadxs" es un término impugnado. En este texto, el término refleja a los que llamaban "refugiados" en Cataluña e incluyen los siguientes: solicitantes de asilo LGBTIQ+ que comenzaron un caso formal de protección internacional, aquellos denegados protección o quienes están apelando para la protección del Estado, aquellos que se les otorgó protección internacional y son formalmente reconocidos como refugiadx por el Estado, y aquellos que esperan la decisión final en su caso de asilo. [2] Las "redes humanitarias informales" son colectivos de base informales formados por ciudadanxs, voluntarixs internacionales y migrantes legales de diversa raza, clase y orígenes y varias formaciones profesionales que se unen para proporcionar atención, ayuda y otros recursos para refugiadxs y otros migrantes vulnerables de manera independiente. Para obtener más ejemplos, vea Zaman 2019. [3] Existen organizaciones dirigidas por migrantes, que aunque pocas, también operan con esta lógica. La racialización es un fenómeno social que afecta a toda la sociedad y no existe exclusivamente entre las relaciones "blanca-negras" de Europa. Sin embargo, reconociendo que los migrantes legales también viven un entorno profundamente racializado que persiste aun así dentro del activismo, el enfoque aquí se dirige hacia "ciudadanxs" blancos, ya que constituyen la mayoría de la población española y los entornos activistas e benefician de las formas cambiantes del privilegio blanco en el activismo. [4] Jasbir Puar conceptualiza la ‘homonacionalismo’ para entender cómo y porque ser un estado ‘acogedor de homosexuales’ se convierte en indicador de la modernidad. Puar elabora que el homonacionalismo en realidad es una extensión más del imperialismo de los EEUUU, que moviliza la tolerancia hacia el ‘multiculturalismo sexualmente progresista’ y expresiones euroamericanas de identidades cuir para realizar intervenciones en el extranjero en defensa a ‘la democracia’ y dicho progresismo. Como la racializacion, es un proceso sociopolítico en donde ciertos cuerpos lesbiano y gay son considerados ‘digno de la protección del nación-estado’. Para más información, lee: Puar 2013. [5] Seudónimos para proteger las identidades de participantes.